lunes, 5 de septiembre de 2011

Mi juguete favorito


Este mes me gusta porque es el de mi hija mayor. Ale cumple 11 años el 20 de setiembre y me ha pedido una Monster High Cleopatra (La de la imagen)  El ver a mi hija con sus muñecas dentro de sus cajas a las que saca para cambiarles la ropa, jugar un rato con ellas sin permitirle a La Pequeña que les toque el cabello para luego regresarlas a sus cajas y colocarlas sobre su tocador me hace pensar lo distintas que somos ella y yo. Así recordé mi juguete favorito.

Eran un par de zancos que me encantaban,  tendría entonces 9 o 10 años y el travieso 8 o 7. Aprendí a manejar los zancos en un santiamén y me separaban del suelo unos 30 centímetros, el travieso lo intento pero nunca pudo con ellos, lo que lo puso triste pero a mi no, porque así no tenía que compartirlos.

Me lo pasaba genial yendo y viniendo con ellos, primero en casa, luego por la cuadra, a la tienda y así me aventuré cada vez más lejos hasta que decidí ir al colegio en ellos y fue una buena y mala idea a la vez. Buena porque era la dueña de las calles (ocho cuadras hasta la escuela) Sin problema alguna crucé las pistas y subí las veredas hasta llegar al colegio, allí me obligaron a bajar para la formación y demás pero me dejaron usarlos en el recreo así que yo feliz con las miradas de todos en mí. Nadie podía presumir tener ese juguete así que estaba lista para pasar el gorrito y seguro que en un segundo me hacía rica…
Endiosada como Kiko y su pelototota.


A la salida decidí ir a casa de mi tía para mostrarles a los de la Patota mi nuevo juguete y allí estuvo el problema, caminé hasta casa de mi tía (ocho cuadras) Almorcé allí y después de eso jugamos con los zancos, lentejita pudo subirse y manejarlos sin problema y compartiendo nos divertimos toda la tarde pero llegó la noche y decidí irme en bus porque caminar 16 cuadras no me apetecía. Dejé los zancos allí y me despedí. A la semana siguiente regresé y los zancos habían desaparecido, nunca más los volví a ver, papá no volvió a hacer otros pero el tiempo que estuve con ellos me divertí mucho.

¿Qué recuerdas de tu juguete favorito?

7 comentarios:

Mayte Esteban dijo...

Sin duda, mi bicicleta. Me pasaba las tardes enteras recorriendo el pueblo encima de ella, imaginando a veces que era una moto, otras que era un ferrari, algunas hasta la convertí en autobús escolar, porque llevaba un soporte detrás donde podía subir un acompañante.

En esos años, más que piernas tuve ruedas. Odiaba que vinieran mis primos, porque vivían en México D.F. y allí no podían montar en bici. Mi abuela me obligaba a cedérsela y me daba una rabia... Ahora entiendo que para ellos era muy importante, se sentían más libres que en todo el año.

La bici falleció un día que me imaginé que era una nave espacial y me di un tortazo a la velocidad de la luz.

Un abrazo.

alvaron dijo...

A veces la felicidad puede durar poco o casi nada....

Escribir es seducir dijo...

LA BICI Y LAS BARBIES NO HAY CON QUE REMPLAZARLOS

INDUDABLEMENTE GUARDAN LOS MEJORES AÑOS DE MI VIDA

SALUDOS

No dijo...

Jolines unos zancos!!!! Como mola!!!! yo nunca he subido a unos...seguro que me estozolono al segundo, jejejeje.
Mi juguete favorito..."las barriguitas" me encantaban!!

Pero...pero...¿y como que desaparecieron? ¿te los ocultaron?
besi

La pequeña Meg dijo...

Tuve mucho enganche a LEGO y a los pelones, esos muñecos-bebes a los que cuidabamos como si fuesen de verdad...Nunca intenté lo de los zancos, no se me habría dado bien :-)

Aprovecho para decirte que hay gente a la que no les sale las actualizaciones de mi blog, si a ti te pasa también, la solución es dejar de seguirme, y a continuación le vuelves a dar a la pestaña de “seguir”, y ya se soluciona

Patito dijo...

Pequeña Meg estaba pensando en ti y te hacía de vacaciones blogueriles. Pues sí, a mi no me salen tus actualizaciones voy a ser lo que me indicas. un abrazo.

papacangrejo dijo...

Siempre he sentido deseos de usar zancos, pero no he tenido oportunidad, ahora el halo de ignorancia de los jovenes ha desaparecido y no se si me atrevería a porbar.