jueves, 20 de octubre de 2011

¿Hereje Yo?

Octubre morado y las procesiones del Señor de los Milagros invaden la ciudad, el transito se amontona y los desvíos son laberintos sin ton ni son, el mal humor al volante crece como la espuma en un vaso de cerveza.

¿Hereje yo? No, no se trata de eso. Se trata de andar desinformada. Sí, eso debe ser. ¿Por qué se me ocurrió cruzar el río, justo esta tarde, día de procesiones y llevar el coche?
El problema es mío, la irracionalidad es mía, el derecho de transito de los vehículos motorizados pasa a segundo plano cuando el Señor de los Milagros abarrota las avenidas con su anda pesada y sus camisas moradas, cantando a cada paso "Señor de los Milagros aquí venimos en procesión, tus fieles devotos a implorar tu bendición"

Mientras las veredas están llenas de vendedores de velas y las esquinas de bancas y puestos de ponche y diana, no falta el anticucho. Otras veredas están ocupadas por vendedoras de escapularios. El ambiente es de fiesta con altares en las fachadas de algunas casas y adornos morados. 

Algunas cuadras atrás una fila de buses, combis, taxis, e incautos en auto (yo) enfrentamos otra procesión, pausada y bulliciosa con canción propia que no es apta para escribir en este mi blog.

La lucha encarnizada por obedecer al policía enjuto de transito, que pito en mano el desgraciado, nos desvía a tres filas de carros, de una avenida, a una calle de un sólo carril y allí todos luchan por ver quién entra primero y una vez adentro avanzar (si eso se puede llamar avanzar) Algunos lentísimos y desorientados conductores atontados tocan bocina y en ese instante mi impaciencia que estaba al límite se rebalsa. ¡¡¡TOCAN BOCINA!!!

Me calmó por dos motivos, no tengo con quién desquitarme y es el Señor de los Milagros, después de todo para que enojarme, pronto saldremos de este atolladero y la procesión no se repetirá hasta el otro año, así que pongo música y trato de disfrutarla pero no puedo. Abuuuuu! Como voy a disfrutar de la música si en vez de manejar el auto lo que me toca hacer es soltar el freno dejar que ruede unos CENTÍMETROS y volverlo a pisar y así avanzar 600 metros. Cuando veo el semáforo cerca y la luz que cambió a verde pienso que es el último trecho haciendo esa maniobra de penitencia pero una fénix motorizada hace sonar su sirena estaciona la moto frente a los tres carros que tengo adelante y desvía el tránsito a la derecha. 

Cuando me toca voltear la calle camino a quién sabe donde, cada vez más lejos de mi destino, veo a lo lejos las andas, los morados, los faroles  y a mis oídos llega la troya. Avancé mordiendo los diente y con ganas de fumar, algo tenía que hacer, abandonar el carro allí mismo e irme a pie no era opción. 

Dos horas estuve al volante lo que debió ser 30 minutos ¡Uuufff!

¿Hereje yo? No, sólo desinformada. 

2 comentarios:

papacangrejo dijo...

Ese es el poder del señor de los milagros, hace hacer procesión y penitencia incluso a los que no quieren.jajaja
Mala suerte, el año que viene evita acercarte en coche. Ponte un aviso en la agenda del móvil (celular).

La pequeña Meg dijo...

En mi ciudad en semanan santa todos sabemos a qué atenernos, nos guste más o menos, se trata de evitarlo como sea :-)

Un abrazo!!