jueves, 4 de agosto de 2011

Seis Vidas

El martes en la tarde Ramona la gata de mis hijos nos sorprendió con un nuevo truco saltó sobre la lavadora de allí dio un salto muy felino hasta el muro que divide la lavandería del  jardín para luego saltar mortalmente (no si eres gato) hasta la pared que divide nuestra casa del terreno de alado. Con otro pequeño impulso estaba caminando por el techo de la lavandería, de la cocina, circulaba por los muros como si nada y nosotros la llamábamos por el nombre del perro.

Ramona obedece si la llamas Boby, si la llamas por su nombre ni sabe a que te refieres, es como si le estuvieras hablando en alemán pero si dices Boby viene corriendo y viene Boby también claro.
Bueno eso fue el martes, nos dio un gran susto pero todo salió bien.

Ayer fue otra historia. Regresamos del club donde pasamos la mañana. Los hijos de la Patota y los míos jugaron a sus anchas pero no se metieron en líos porque estaba yo cuidándolos. Pequeña diferencia entre la nueva Patota y la antigua; vigilancia adulta.

Como decía, regresamos del club y al meter el carro a la cochera lo primero que escuchamos fue un maullido quejumbroso, apagado, evidentemente era un ¡AUXILIO, AYÚDENME!
Mis pequeños ubicaron en el acto de donde venía el maullido y angustiados a más no poder pidieron mi ayuda. Mi hijo era el más angustiado, su expresión me hizo tragar saliva.
Ramona se había caído desde la pared divisoria al terreno baldío y claro una vez allí ya no podía subir, no había por donde, por lo que lloraba desconsolada pidiendo nuestra ayuda.
Escalera en mano y obligada por las caritas acongojadas de mis peques tararee la canción de mi héroe favorito de la infancia.

Spiderman, Spiderman, does whatever a spider can.
Spins a web, any size, Catches thieves just like flies.
Look out! Here comes the Spiderman.

Lo fácil fue subir a la pared, amulé los saltos de la gata. Lo difícil fue cargar la escalera desde allí y resbalarla por la cara opuesta del muro, luego acomodarla en un ángulo correcto para poder bajar sin perder la vida. La gata que ya me había visto se puso a esperarme junto a la escalera maullando sin fin. Pero al notar que me estaba tardando en bajar decidió subir por la escalera y como bombero deslizándose por el tubo (o vedette, pole dance). Empezó a trepar por uno de los postes de la escalera para mi asombro que me apresuré en bajar para ayudarla cuando llegué a ella, no me lo van a creer, me abrazó, estaba asustada y me abrazó.

Mis hijos respiraron aliviados y ahora aseguran que después de esa caída a Ramona sólo le quedan seis vidas.

4 comentarios:

papacangrejo dijo...

Que bueno, los gatos son tremendos. Cuando yo era niño teniamos una gata "Luna" que hacía pis en el wc. Era increible verla como se sujetaba. jaja solo de recordarlo me da risa.

alvaron dijo...

Patito, cuiden mucho a Ramona, los hará felices durante muchos años!

pseudosocióloga dijo...

POr fin he entendido lo que decía la canción de Spiderman...gracias por escribirlo.
Y saludos a Bobby 2.

Escribir es seducir dijo...

POBRE RAMONA!!!!!

HAY QUE CUIDARLA UN POCO MÁS AHORA QUE TIENE UNA VIDA MENOS JAJAJA

CÁLIDO RELATO

SALUDOS