miércoles, 29 de diciembre de 2010

LA QUEJA

En el recuento de lo vivido (¿Creo que esa frase es de una canción? En fin)
En el recuento de lo vivido este año que ya esta por irse he estructurado en mi lóbulo frontal (si eso es posible) un grupo de personas a las que por distintas circunstancia de la vida amo pero que no soporto (¿eso se puede?) Todo se debe a la queja.
Y es que después de mucho tiempo y quizás por fiestas te encuentras con alguien a la que abrazas y besas para luego hacer la pregunta que se supone debes hacer: “¿Cómo estas?“ Te arrepientes al instante de haber abierto la boca porque te caen como balas de la bazuca de Rambo decenas de quejas y lamentos y gestos de “Pobrecita que soy” Y yo que venía tan contenta entro en crisis, mitad porque logra conmoverme, mitad porque no quería ni de chiste escuchar tal manojo de mierda que destruye mi paz mental ( Sí es que existe) Entonces me siento mal conmigo misma porque quizás debería conmoverme más, interesarme más, después de todo es zutanita a la que quiero y con la que en una vida anterior viví tal o cual cosa importante que  hiso que la quisiera y considerara como amiga de aquí a la eternidad.
La verdad es que  jamás he sido buen saco guardador de mierda algunas personas lo son y las admiro por ello.
Me pasó lo mismo algunas veces  más de las que me hubiera gustado este año alrededor de la Navidad, hasta me llamaron para felicitarme por fiestas y yo cometí una y otra vez el mismo error “¿Cómo estas?” Y zuas estocada directa al hígado.  Empiezan con un “BIEN” y luego de cuarenta y cinco minutos sigues escuchando lo “bien” que están.  ¡Guau! creo que me estoy quejando así que acabo aquí. 

1 comentario:

Carla dijo...

Pato, lo q veo es que todos cargamos pesos q nos trae la vida diaria y necesitamos un desfogue o una ayuda pa no sentir tanto esta "mochila". Una manera de buscar aceptación o consejo es hablándolo. No sé si el mejor momento es Navidad pero..... Si te lo cuentan es porq te aprecian ya q a cualquiera no se dicen las penas.